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La biotecnología, clave de nuestro futuro agroalimentario

Sabemos que la ingeniería genética, circunscrita dentro de la biotecnología vegetal, es la ciencia que manipula secuencias de ADN de forma directa, posibilitando la modificación o eliminación de genes, o la extracción de secuencias genéticas de un taxón biológico determinado y su inclusión en otro. A diferencia de la ingeniería genética, la mejora clásica introduce fragmentos de ADN de forma indirecta, mediante cruces dirigidos.

Se calcula que la mejora de las especies para la alimentación lleva realizándose desde hace miles de años por medio de selección artificial de plantas. A finales del siglo XIX se realizó el primer cruzamiento intergenérico y, ya alrededor de 1930, se obtuvieron mutantes de mayor productividad a través de la irradiación de semillas con rayos X.Genome_unlabeled.svg

Pero fue en los años 80 cuando se produjo la primera planta transgénica y, en 1994, la primera comercialización de alimento modificado genéticamente: los tomates Flavr Savr que retrasaban mucho la pérdida de propiedades tras la maduración.

En general los caracteres introducidos en las plantas por la ingeniería genética buscan la mejora de la productividad, mejores características cualitativas, tolerancia a herbicidas o  resistencia a plagas o a insectos, tratando así de hacer un uso más racional de productos fitosanitarios o de obtener mejores rendimientos y propiedades.

No es posible hacer afirmaciones generales sobre la inocuidad de estos alimentos, por lo que cada uno debe ser evaluado de manera individual. Hasta la fecha, los alimentos de origen transgénico disponibles en el mercado han superado las evaluaciones correspondientes y no hay incidencia demostrada sobre la salud humana como resultado del consumo en los países donde han sido aprobados. En todo caso, el auge de la ingeniería genética exige el mejor desarrollo y la mayor profesionalidad en estos ensayos y evaluaciones, que no dejan de ser criticados por otros colectivos.

Los ingenieros agrónomos tenemos un buen papel en esta disciplina, y prueba de ello es el destacado reconocimiento que tiene la cátedra de Bioquímica y Biología Molecular de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Madrid y nuestra participación en las distintas empresas y multinacionales dedicadas a esta actividad de futuro.

TrigoEn la actualidad, los cultivos transgénicos alcanzan casi 200 millones de hectáreas en 28 países, de los cuales 20 son países en vías de desarrollo. En Estados Unidos el 94% de las plantaciones de soja son transgénicas, el 89% en el algodón y el 90% en el maíz. En Europa, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) es la que evalúa la posibilidad de cultivo o de importación de estos productos y, en la actualidad, hay más de 50 que tienen autorizada la importación y sólo 1 para su cultivo (maíz Bt MON 810) del que España es líder europeo en producción.

Finalmente, una noticia muy reciente señala que la Academia Nacional de Ciencias de EEUU concluye que no hay pruebas sobre la incidencia negativa de los cultivos transgénicos en la salud de las personas. Se puede consultar en el enlace: http://elpais.com/elpais/2016/05/17/ciencia/1463506219_758061.html