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Buscando la aguja en el pajar o qué hacer cuando no se encuentra sastre para la aguja: un caso de gestión del riesgo medioambiental.

Todo trabajo de inspección es minucioso y repetitivo. El colectivo objeto de los Inspectores de Hacienda  es el de una gran mayoría de agentes económicos que cumplen con sus obligaciones fiscales. El de los Inspectores de Ayudas de Superficie de la Política Agrícola Común es el de una gran mayoría de agricultores que declaran las superficies que realmente cultivan. El objetivo del inspector es pues evitar los falsos negativos, es decir, evitar que esos pocos que se salen del comportamiento deseado y mayoritario pasen por uno más entre tantos. El objetivo del inspector es buscar la aguja en el pajar.

A ello habría que añadir una componente de tensión en el caso de los  Inspectores de Sanidad Vegetal en frontera. Ciertamente, su trabajo es el de un equilibrista. Por un lado, no pueden permitirse una alta tasa de falsos positivos (interceptaciones de organismos que finalmente no son de cuarentena) pues estarían obstaculizando el comercio de mercancías de origen vegetal.  Por otro lado, un falso negativo (la entrada de un organismo de cuarentena) podría ser fatal. Aún vivimos las consecuencias de la dispersión en nuestro país de plagas como la del Picudo Rojo o la Polilla del Tomate.

En ciertas circunstancias, sin embargo, el equilibrista y buscador de agujas ha de dejar paso al domador de leones y al encantador de serpientes. El pasado mes de abril el Servicio de Sanidad Vegetal del Puesto de Inspección Fronterizo del puerto de Bilbao se encontró con más de 200 m3 de maderas de estiba abandonadas. Estaban gravemente infestadas por escarabajos de la madera: todo un riesgo medioambiental, más aún dado el enclave del puerto, una zona eminentemente forestal. Las maderas habían sido abandonadas tras la descarga de un buque, procedente de Ucrania, cargado de acero laminado. La madera, pese a presentar sellos acreditativos del tratamiento térmico pertinente, estaba minada de larvas y adultos de coleópteros Cantharidos y de otros géneros, todos ellos de especies no reguladas.

De James Lindsey at Ecology of Commanster, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1671918

De James Lindsey at Ecology of Commanster, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1671918

La gestión del riesgo se encontró con un vacío de responsabilidad. Al tratarse de madera que acompañaba a una mercancía, no podía ser considerada mercancía y por tanto carecía de propietario. Las compañías de seguros entraron en discusiones legales por la falta de claridad de las legislaciones aplicables. Finalmente, de entre todos los agentes implicados (cargador, concesionario de la zona de descarga, importador del acero, naviera, etc.) fue el agente de aduanas el que asumió los costes.  Transcurrieron cinco meses hasta encontrar sastre para la aguja. Durante este tiempo, el Servicio de Sanidad vegetal llevó a cabo un control preventivo consistente en la fumigación preliminar para evitar la expansión de los insectos, fumigación bajo lona con fosfuro de aluminio, aislamiento y vigilancia de la zona.  Finalmente, la madera se retiró e incineró, único modo de acabar con las larvas de las galerías más profundas.

Consecuencia de esta intervención se ha establecido una instrucción aduanera a nivel cantábrico que requiere la inspección fitosanitaria de la madera de estiba previa a la descarga de la mercancía. Ya ha dado sus primeros frutos: se ha impedido la descarga de dos barcos más del mismo cargador ucraniano en el mismo estado en otros puertos. 

Mientras tanto, los inspectores de Sanidad Vegetal en frontera siguen buscando la aguja en el pajar.

Noticia publicada en el Correo