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El glifosato, la isla ideológica y la postverdad.

La búsqueda de una verdad objetiva ha sido sustituida en nuestra época por la búsqueda de una verdad emotiva o postverdad. Este término, que hace referencia a la aceptación de distorsiones de la realidad o medias verdades que nos satisfagan emocionalmente, está íntimamente relacionado con el de isla ideológica. Las islas ideológicas son grupos de opinión que se retroalimentan con la generación y consumo de argumentos que refuerzan sus posiciones iniciales. Paradójicamente este fenómeno se ve favorecido por la cantidad de fuentes de información disponibles. Las redes sociales, la amplia oferta de medios de comunicación y la cultura de tolerancia política en la que vivimos, tienen sus ventajas, pero también sus inconvenientes, y el principal de ellos es la ausencia de verdaderos debates, es decir, de debates con el fin de alcanzar un acuerdo o conclusión en los que los participantes no actúen de cara a su clientela. Paradójicamente, cuanto más pacífica es en teoría la convivencia en nuestra sociedad, más islas ideológicas surgen. Cuanto más cerca estamos unos de otros, más lejos nos encontramos.

Tomada de electomania.es. 08/01/2018.

Tomada de electomania.es. 08/01/2018.

Para evitar esta degeneración, cuando nos tratamos de introducir en un debate, hemos de hacer el esfuerzo de analizar los hechos lo más objetivamente posible a la vez que consideramos con seriedad la posición del contrario. Esto es lo que trataremos de hacer con el ejemplo del debate sobre el caso del glifosato; un clarísimo y candente ejemplo sobre este tipo de falsos debates.

Los hechos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció en marzo de 2015, a través de su Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) (la publicación, aquí) que el glifosato y otros cuatro fitosanitarios organofosforados eran probablemente carcinogénicos para humanos.

Tras dos años de intensos debates sobre la prohibición del mismo en la UE desencadenados por el cambio de estatus efectuado por la OMS, la UE ha renovado su licencia hasta diciembre de 2022. El acuerdo ha salido adelante con el voto favorable de 18 Estados Miembros y el voto en contra de 9, incluida Francia (líder de la batalla contra del glifosato). La balanza se consiguió inclinar gracias al voto favorable de Reino Unido, España, Polonia y Alemania, que varió su posición desde la abstención en el último suspiro.

Los países en contra del glifosato siguen buscando alternativas para su prohibición impulsados por plataformas ecologistas. Para apreciar la popularidad del que aparentemente es sólo un debate técnico, sólo hay que ver, en nuestro país, iniciativas tan significativas como la del Ayuntamiento de Madrid para retirar el glifosato del control de malas hierbas en sus parques y jardines  o recogidas de firmas como ésta, cercana a los 300.000 firmantes, que buscan que el Gobierno de España deje de apoyar la autorización de este herbicida.

El glifosato es el herbicida más usado en la Unión Europea por su amplio espectro y bajo coste. Puede formularse de muchas maneras y lo puede fabricar cualquiera desde que caducó su patente. Ecotoxicológicamente, el glifosato no es un herbicida con un riesgo extraordinario entre sus homólogos autorizados . Esto puede afirmarse gracias a una serie de parámetros físico-químicos cuya fácil, repetible e inmediata evaluación hace que difícilmente puedan ser puestos en duda aduciendo intereses ocultos.

Su vida media en el suelo es baja (24 días) y se adsorbe fuertemente al suelo, inactivándose, no existiendo efecto herbicida residual, salvo que la cantidad aplicada sea tan elevada que parte del herbicida quede en la solución del suelo por saturación del complejo de intercambio catiónico (Koc). Tiene una elevada solubilidad en agua (10.500 mg/l) y en caso de no quedar adsorbido al suelo podría llegar a contaminar por escorrentía o percolación cauces superficiales o acuíferos, eso sí, como cualquier otro herbicida. Su toxicidad aguda (DL50) es también baja (hace falta una concentración de 2.000 mg/kg para matar la mitad de la población ensayada, cuando con otros, las concentraciones necesarias son menores). Por ejemplo, la del tan extendido herbicida diquat es de la mitad. Su liposolubilidad (capacidad de penetrar y permanecer en tejidos lipídicos) es de las más bajas (LOG Pow), excretándose del organismo y dificultándose, por tanto, su acumulación a través de la cadena trófica. Como puede comprobarse en la Tabla 1, todos sus parámetros ecotoxicológicos se encuentran dentro de los rangos habituales de los herbicidas más usados y autorizados por la UE.

Herbicida Vida media en campo (días) Koc DL50 (mg/kg) Presión de vapor (mPa) LOG Kow
Benfluralina 53 10.777 5.000 1,73 5,19
Bentazona 20 55,3 1.400 0,17 -0,46
Dicamba 4 5 1.581 1,67 -1,88
Diclofop 35,2 288,6  586 3,1 x 10 -6 1.61
Diflufenican 315 3,186 5.000 4,25×10-3 4,2
Diquat 5500 2.184.750 1.000 0.01 -4,6
Glifosato 24 1.424 2.000 0,0131 -3,2
Halosulfuron 247 (típica, no en campo) 93,5  8.866 0,01 -0,01
Metribuzina 19 106 322 0,121 1,65
Oxadiazon 165 3.200 2150 0,67 5,33
Oxiluorfen 73 5.000 12.233 0,026 4.86
Pendimetalina 100,6 4.665 17.491 3,34 5,4
Propizamida 233 840 5000 0,058 3,27

Tabla 1. Características ecotoxicológicas de algunos de los herbicidas más usados. Elaboración propia a partir de la Base de Datos de Fitosanitarios de la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido). y la Base de datos Pesticided Action (Estados Unidos).

Existen otros parámetros que van más allá de la ecotoxicología. En base a éstos y las buenas prácticas agronómicas se calculan los Límites Máximos de Residuos en los Alimentos (LMR). Los LMRs nos dicen qué nivel de residuo (con diferentes coeficientes de seguridad) sería inocuo si un individuo comiera alimentos con ese nivel de residuo todos los días de su vida. Estos estudios los realiza la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (European Food Safety Authority, EFSA). Es en el cálculo de estos parámetros cuando se tienen en cuenta los efectos a largo plazo de los agentes fitosanitarios, entre ellos los carcinogénicos. En la Tabla 2 se indica la clasificación carcinogénica de la EFSA y su homóloga estadounidense (United State Enviromental Agency, US EPA) de los herbicidas autorizados más usados en la UE.

Herbicida EFSA US EPA
Benfluralina Evidencia limitada Posible
Bentazona Improbable (Adenomas en hígados de ratón hembra; afección a humanos improbable). Improbable
Dicamba Improbable Improbable
Diclofop Improbable en humanos (aunque genera adenomas en el hígado de ratones). No se encontraron datos
Diflufenican Improbable No hay datos
Diquat Improbable Improbable
Glifosato Improbable Improbable
Halosulfuron Posible (IGS-Wesfalia) Improbable
Metribuzina Improbable Datos ambiguos
Oxadiazon Improbable en humanos (incidencia en roedores, no en perros). Probable
Oxifluorfen Probable (en ratas y conejos). Problable
Pendimetalina No hay datos Posible
Propizamida Posible (Agritox, Francia) Probable

Tabla 2. Clasificación carcinogénica de los herbicidas autorizados más comunes en la UE por la EFSA y la US EPA. Elaboración Propia (cuando los datos no proviene de las conclusiones por pares de la EFSA, se indica el organismo público europeo del que proceden). Los datos de la EFSA se tomaron del portal de información sobre sustancias químicas y los del la US EPA de este otro.

Las clasificaciones de ambas agencias son equiparables, pero no coincidentes. Se han señalado en cursiva aquellas sustancias para las cuales no existe acuerdo. Cabe resaltar que, aún siendo la conclusión de ambos organismos coincidente en cuanto el glifosato (lo consideran un improbable carcinogénico), hay otras sustancias en las que ambas agencias están de acuerdo en cuanto a su carcinogénesis potencial, como por ejemplo, la propizamida, el oxifluorfen o la benfluralina.

glifosato

La pregunta inmediata es la siguiente, ¿cómo siguen aplicándose sustancias herbicidas carcinogénicas? El riesgo del uso de cualquier producto químico (en cualquier ámbito, agrícola o no) reside no solo en su perfil tóxico, sino en la intensidad de su uso, según la siguiente igualdad:

RIESGO = PELIGRO x  EXPOSICIÓN

La peligrosidad es de la sustancia en sí. El riesgo es la unión de la peligrosidad de esa sustancia con la exposición que tengamos a ella. Por ejemplo, la electricidad es muy peligrosa; no obstante, la usamos con normalidad porque con los sistemas de seguridad disponibles el riesgo de electrocución es bajo. Un herbicida puede ser muy peligroso, pero si no quedan residuos en los alimentos y en el momento de su aplicación se toman las medidas de seguridad oportunas el riesgo de su uso será menor que su peligrosidad intrínseca. Según esto, la EFSA considera que pese a ser carcinogénicos, y por tanto peligrosos, hay herbicidas que no suponen riesgo para la salud por su escasa exposición*.

Llama la atención que las agencias de seguridad alimentaria de la UE y EEUU discrepen de la IARC (OMS). La misma OMS, en la Reunión Conjunta FAO/OMS sobre Residuos de Plaguicidas (JMPR), concluye que el glifosato “es improbable que posea riesgos carcinogénicos a los humanos a través de exposición en la dieta”. Ambas conclusiones tienen un origen común: la OMS. Sin embargo, mientras la IARC muestra resultados en términos de peligrosidad, las conclusiones de la JMPR se expresan en términos de riesgo. Por tanto, no hay contradicción. El archivo se puede descargar aquí.

Una interpretación de los hechos.

¿Cuál es la causa pues, de la polémica social y política en torno al uso del glifosato? ¿Por qué el glifosato y no el oxifluorfen, por ejemplo?

Los participantes en este falso debate (decimos falso debate, porque ninguno de los participantes parece que esté dispuesto a llegar a otra verdad que no sea la de partida) podríamos agruparlos, caricaturizándolos, en ecologistas y productivistas. Los primeros tienen como prioridad una agricultura libre de productos químicos a toda costa. Los segundos tienen como prioridad la eficiencia: hay que producir más con menos a toda costa. Existe un tercer grupo, en cierta medida ajeno al debate aunque muy sensible a sus consecuencias: los agricultores profesionales. Éstos son menos susceptibles de caricaturización: simplemente desean seguir produciendo de manera rentable y la prohibición del herbicida total más barato supondría una piedra más en su camino**.

Desde esta perspectiva, es natural que los productivistas defiendan cualquier herbicida. ¿Pero, por qué aquellos que hemos llamado ecologistas luchan tan denodadamente contra éste en concreto habiendo otros con el mismo o mayor riesgo y la misma o mayor peligrosidad? ¿Qué diferencia al glifosato del resto de herbicidas? La respuesta no está en la naturaleza del glifosato considerada en sí misma, sino en su naturaleza considerada en relación a los cultivos transgénicos resistentes a él. El glifosato no es un herbicida total más, sino que es una de las dos piezas clave de una tecnología revolucionaria, como son los cultivos transgénicos. La prohibición del glifosato en la UE cerraría definitivamente las puertas a los cultivos transgénicos resistentes al mismo en territorio europeo. La oposición de los grupos ecologistas en los países desarrollados y de sus homólogos, los indigenistas, en los países en vías de desarrollo, a esta tecnología permea la polémica a nivel mundial en torno a este fitosanitario. La repulsa hacia el glifosato es la misma que la de los cultivos transgénicos.

Para que los participantes en un debate puedan considerar con seriedad las posiciones de los contendientes, éstas han de ser expuestas con transparencia. Ciertamente es difícil que los productivistas acepten las posturas de los ecologistas, pero más difícil aún es que acepten los argumentos forzados en contra del glifosato (riesgo de carcinogénesis***), cuando las verdaderas causas de la oposición permanecen ocultas. Hagámoslo por ellos, pongamos sobre la mesa sus verdaderas causas. 

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Quizás, planteada la oposición al glifosato en términos de su relación con los cultivos transgénicos, los ecologistas tampoco conseguirían el respaldo de los productivistas en la prohibición del mismo, pero probablemente conseguirían que éstos llegaran a entender su postura en alguno de sus extremos.

Planteada con seriedad la cuestión por parte de los ecologistas, los productivistas podrían llegar a entender que uno de los problemas del glifosato es su relación con las abrumadoras extensiones cultivadas en Sudamérica y EEUU. Tan grandes superficies en régimen de monocultivo hacen que los agricultores abusen de esta útil herramienta, aplicándola en grandes cantidades, ejerciendo una selección agresiva sobre las malas hierbas que favorece la aparición de resistencias. Asimismo su excesivo uso puede también derivar en aumentos de la exposición y por tanto del riesgo tanto para aplicadores como para consumidores. También podrían llegar a considerar una mala noticia para la agricultura en general y para las comunidades rurales en particular, que una tecnología de tal importancia esté en manos de unas pocas empresas (v. gr., la reciente fusión de Monsanto y Bayer). Incluso podrían llegar a hacer que se preguntaran a sí mismos por la moralidad de que los organismos vivos estén sujetos a la propiedad intelectual; o por la conveniencia de la formación de monopolios y oligopolios transnacionales, que escapan al control de las legislaciones nacionales, en sectores tan básicos como el de la agricultura y la alimentación.

Planteada con seriedad la cuestión podrían llegar a establecer un verdadero debate con sus oponentes, a la vez que podrían informar a sus seguidores en lugar de jalearlos contra el otro; podría darse un verdadero intercambio de ideas, que a corto plazo seguramente no produciría resultados en términos de acuerdos sobre este tema, pero que generarían el caldo de cultivo propicio tanto para acuerdos futuros como para acuerdos en temas relacionados. En definitiva, podrían acercarse a sus homólogos de grupo, facilitando el acercamiento entre grupos homólogos.

Notas:

*De ahí la importancia de las medidas de protección de los aplicadores y trabajadores que manejan estas sustancias, por un lado; y el cumplimiento de los LMR de los alimentos, tanto en las producciones propias como en los alimentos importados.

**El glifosato es el herbicida total más fabricado y consumido en la UE por su precio tan competitivo. Se ha obviado la existencia de otros posibles, aunque difícilmente rastreables agentes interesados en su prohibición como son los mismos fabricantes de herbicidas sujetos a patentes que verían aumentar sus ingresos con la prohibición del glifosato.

***Otra consecuencia perjudicial de los falsos debates o de los debates de cara a la galería es la ocultación de importantes argumentos a los ojos de los oponentes por su uso interesado o torticero, cuánto más en temas tan serios y delicados como el del cáncer. En este debate se esgrime la carcinogenicidad del glifosato, que como hemos expuesto es dudosa en términos de peligrosidad, y no existe en términos de riesgo, cuando existen otros fitosanitarios en los que hay acuerdo en cuanto a su carcinogenicidad que están fuera del debate político. Esto invalida ante el oponente el uso de argumentos similares en sucesivos debates, en los que quizás el argumento si esté usándose con propiedad.

Gran parte de la información usada para la elaboración de este artículo procede de la asignatura “Uso sostenible de Fitosanitarios” del Máster Interuniversitario en Sanidad Vegetal coordinado por la Universidad Politécnica de Valencia. 

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El suelo del mundo, principal sumidero de carbono

Como sabemos, la materia orgánica existente en el suelo es crucial para la fertilidad, la infiltración y retención de agua. Asimismo, constituye un sistema fundamental de almacenamiento de carbono, principal componente de la materia orgánica.
Por ello, la conservación y restauración de los suelos – mejorando la fertilidad y el almacenamiento de carbono – es básico tanto para la productividad y sostenibilidad de la agricultura como para mitigar los efectos del cambio climático, lo que ha sido ya reconocido en la reciente conferencia sobre cambio climático de Bonn (COP23).

Fajinas para evitar la erosión en la isla de la Palma

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Con objeto de ayudar a tomar decisiones sobre distintas prácticas que puedan preservar y aumentar las existencias actuales de carbono en el suelo, y provechando la conmemoración del Día Mundial del Suelo, el pasado 5 de diciembre la FAO presentó el mapa más completo sobre las reservas de carbono orgánico en el suelo de todo el mundo.
Este mapa  de carbono orgánico (GSOC Map) contempla las reservas en los 30 primeros centímetros de suelo, revelando áreas con elevado almacenamiento que precisan de mayor conservación, así como otras en las que sería posible retener cantidades mayores.

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Zona de cultivo adehesada en la Ribera Estellesa (Navarra)

Ha sido elaborado por más de 100 países que, aun con metodologías diversas, podrá también ayudar a unificar y mejorar los métodos y estimaciones de cada zona. Este mapa supone una contribución concreta los Objetivos de Desarrollo Sostenible 13 y 15.
Podéis ver la presentación y el acceso directo al mapa pinchando aquí.

Os recordamos, finalmente, la escasa atención que se ha venido brindando al problema de la degradación de los suelos. Con motivo del Año Internacional de los Suelos (2015), ANIADE publicó las siguientes dos noticias, que siguen siendo de actualidad:
Nuestros suelos y su “olvidada” degradación
Consideraciones sobre la Jornada de Protección y Manejo de Suelos (23-09-2015)