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José Ruiz Santaella, Ingeniero Agrónomo del Estado “Justo entre las Naciones”

José Ruiz Santaella nació en Baena (Córdoba) en 1904. En 1931 finaliza los estudios en la Escuela de Ingenieros Agrónomos, desplazándose a Alemania en 1932 para ampliar su experiencia y estudios en el ámbito de la producción y mejora vegetal.R Santaella libro Lisbona

Tras regresar de Alemania y trabajar en las Estaciones Experimentales de Granada y Valladolid, es destinado en 1942 al puesto de agregado agrícola en la Embajada de España en Berlín, donde permaneció con su mujer Carmen Schrader y sus hijos hasta 1944. En ese año le derivan a la Legación de España en Berna debido a los continuos bombardeos sobre la capital y el avance aliado.

En este periodo de ejercicio como agregado agrícola de España, en el corazón mismo de la Alemania nazi y junto con la ayuda de su esposa, contribuyó a salvar la vida de Gertrud Neumann, Ruth Arndt y Lina Arndt, tres mujeres perseguidas por su condición de judías, en una sobrecogedora historia de ocultación. Ha sido bien relatada y documentada en el libro “Supervivencia entre las sombras” de la periodista Barbara Lovenheim (Survival in the Shadows) y en el libro “Más Allá del Deber” del politólogo y periodista José Antonio Lisbona Martín (ver enlace al final).

Los privilegios e inmunidades diplomáticas – que ostentaba como miembro del Servicio Exterior español- fueron instrumentos para sus acciones, aun a sabiendas de la estricta obligación que tenía de respetar las leyes y reglamentos de Alemania. Antepuso sus convicciones humanitarias al cumplimiento de esas normas asumiendo, en cada paso, un gran riesgo personal para él y para su familia.

Todo un ejemplo de entereza y valor en la entrega por los demás, que fue reconocido en 1988 por el Yad Vashem de Israel con el título de “Justo entre las Naciones” a él y su esposa. Es el máximo honor reconocido a aquellas personas que, sin ser de confesión o ascendencia judía, prestaron ayuda de manera altruista y singular a las víctimas, por su condición de judíos, de la persecución emprendida por el régimen nacionalsocialista del TercerReich alemán y otros afines en Europa con anterioridad y durante la Segunda Guerra Mundial.

Actualmente hay sólo 9 españoles reconocidos con esta distinción.J-Ruiz-Santaella tamaño

Estas personas reciben el título de “Justo entre las Naciones” o “Justo” en nombre del Estado de Israel y del pueblo judío, en forma de un diploma certificado y de la denominada “Medalla de los Justos”, en la cual una inscripción remite a una frase del Talmud que simboliza la fe en la Humanidad: “Quien salva una vida, salva al Universo entero”.

A este singular valor personal, hay que reconocerle su enorme valía profesional, que culminó con el hito de ser fundador y primer director de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Córdoba, una de las más antiguas y prestigiosas de España. 

José Ruiz Santaella y su mujer Carmen Schrader

Necesitamos personas y ejemplos que nos ayuden en el difícil camino de conjugar el éxito profesional con la ética personal, y éste es un caso muy simbólico. Así, los Ingenieros Agrónomos encontramos en José Ruiz Santaella una guía que nos orienta hacia el verdadero éxito, que es el de la seriedad y honradez en el trabajo, y la entrega, el servicio y el valor, actitudes que nos hacen reconocerle como uno de los Ingenieros Agrónomos más ilustres de nuestra Historia.

—————————————————————————————————————————————————————————————-Enlaces:

Libro “Más Allá del Deber” . José Antonio Lisbona Martín -MAEC

Reportaje “Baenenses comprometidos” del Diario de Córdoba

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Patricia Ortega García, coronel de las fuerzas armadas.

El 30 de octubre se publicó en el Boletín Oficial de Defensa (BOD) la convocatoria para el curso de ascenso a general. Por primera vez, en su lista figura una mujer: la única coronel de las Fuerzas Armadas, Patricia Ortega García. Se reproduce a continuación la corta pero jugosa entrevista que le realizó el diario El País a esta Ingeniero Agrónomo del Cuerpo Politécnico del Ejercito el 13/08/2016.

Desde junio pasado, Patricia Ortega García (Madrid, 1963) luce es sus galones tres estrellas de ocho puntas. Con antigüedad de octubre de 2015, es la primera, y hasta ahora única, coronel de las Fuerzas Armadas españolas. En seis años podría convertirse en la primera general de la historia del Ejército español, aunque antes de que llegue ese día, si es que llega, tendrá que superar muchos obstáculos y ella prefiere explayarse sobre su última obra en la Dirección de Infraestructuras del Ministerio de Defensa: el Centro Militar de Farmacia, que ha ejecutado con un 43% de baja sobre el presupuesto inicial. Un ahorro que exhibe con indisimulado orgullo.

“Al principio había muchísima presión. Te sentías muy observada, estabas siempre bajo lupa. Entrabas en la cantina y se giraban todas las cabezas. Se daban situaciones embarazosas. Entre nosotros hay que ceder el paso al superior jerárquico. Pero el militar lleva a gala su cortesía. Así que me veías a mí, una alférez, disputando con un general por ver quién pasaba delante. Al final, hallé la forma de salir airosa: ‘Si usted no lo ordena general, yo no paso primero”.

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Nieta, hija y hermana de militares, tenía clara su vocación y, tras graduarse como ingeniero agrónomo en la Universidad Politécnica de Madrid, aprovechó la primera ocasión para alistarse: fue en 1988, cuando las Fuerzas Armadas entreabrieron por primera vez sus puertas al sexo femenino, aunque solo a determinados cuerpos y escalas.

Única mujer de su promoción del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos, ha servido involuntariamente como conejillo de indias para situaciones que nadie había previsto. “Es verdad que hicieron lo posible por afrontar la situación. Ahora resulta entrañable imaginarse a un montón de militares debatiendo cómo debía ser el sujetador de campaña o el bolso de paseo. Pero el proceso fue muy acelerado y hubo que resolver los problemas sobre la marcha. Yo me quedé embarazada y no había uniformes adecuados. Se lo planteé al coronel y me dijo: ‘Queda relegada de llevar uniforme hasta que su estado físico sea compatible con la dignidad del mismo’. No concebía que una mujer embarazada recibiera como capitán de cuartel las novedades con la tropa formada”.

La coronel asegura que el Ejército se ha adaptado a la presencia de la mujer. “Creo que podemos sentir orgullo. ¿Hay alguna sombra? Obvio. Somos el reflejo de la sociedad y en las Fuerzas Armadas hay cabestros, como en todas partes. Pero institucionalmente se han tomado medidas para que determinadas cosas no pasen y, si pasan, se corrigen”.

Aunque la situación se ha normalizado, reconoce que, “si un hombre hace algo, lo ha hecho Zutano, y no se juzga al colectivo masculino por una actuación individual. En el caso de las mujeres no es así. Si alguna de nosotras hace algo bueno o malo, generalmente lo segundo, nos salpica a todas. Pero eso sucede allá donde hay una minoría y la mujer lo sigue siendo en las Fuerzas Armadas”.

Pregunta. ¿Se ha sentido alguna vez discriminada? A favor o en contra.

Respuesta. Positivamente, nunca.

Opuesta a las cuotas, lo que más le molesta es que alguien pueda pensar que se le ha favorecido en el ascenso a coronel por ser mujer. “El proceso ha sido completamente aséptico. Se ha seguido el método habitual de evaluación de las Fuerzas Armadas, en base a unos baremos objetivos que dan una clasificación. Es verdad que la ley permite aplicar un coeficiente discrecional de hasta el 15% para reordenar la promoción. Pero en nuestro caso la junta ha sido exquisita en extremo y no ha aplicado ese coeficiente de discrecionalidad. Hemos salido ordenados con el número que nos dio la clasificación prevista en la Ley de la Carrera Militar, en que se valora el mérito y la capacidad”, se explaya.

P. ¿Cómo pudo conciliar tener tres hijos con su carrera?

R. Malamente, como todos. No es que la idea de la conciliación no estuviera en las Fuerzas Armadas, es que no estaba en la sociedad. Para cualquier mujer, en cualquier ámbito, tener hijos es un obstáculo y, aunque no lo fuera objetivamente, se va a percibir así en su entorno laboral. Eso es lo que hay que cambiar.

P. ¿Existe un estilo de mando femenino?

R. No. Yo creo que eso es un tópico a desterrar.

P. ¿Se considera feminista?

R. ¿Considera usted que es feminismo decir que habrá igualdad el día que haya tantas mujeres mediocres como hombres mediocres en altos cargos?

P. Sí.

R. Pues el feminista es usted.