CONVERSACIONES CALIFORNIANAS SOBRE VARIEDADES Y VINOS

Desde el Juicio de París no se puede hablar de vino sin escuchar la voz de los productores de California. Aprovechando una visita a la costa oeste de los Estados Unidos entré en contacto con un viticultor del Valle de Napa para conocer mejor la Meca del Vino, si repetimos los reclamos turísticos.

David H. ha trabajado unos 50 años como experto viticultor en el Valle de Napa. Ya retirado, sigue gestionando la producción de uva de un “rancho” de unas 20 hectáreas propiedad de un buen amigo. Trabajó para bodegas importantes, como Robert Mondavi, estando en primera línea durante el boom vitivinícola de California.

Saliendo de Napa comienzan los viñedos que no se terminarán hasta Calistoga en el fondo del valle. Cruzando los míticos Oakville y Rutherford, reinos del Cabernet Sauvignon (Cab), llegamos a St Helena donde me esperaba David.

Según vamos subiendo el valle la temperatura media va aumentando. Las nieblas matutinas venidas desde San Pablo Bay y que hacen posible un Pinot Noir superior en la desembocadura del valle (Carneros), dan paso a cielos despejados, días cálidos y noches frescas.

Aunque la fama de Napa viene por el Cab son muchas las variedades que vegetan bien allí. Merlot, Petit Verdot, Zinfandel, Chardonnay o Sauvignon Blanc están entre las más frecuentes. Mi guía tiene predilección por Zinfandel y está un poco cansado del Cab. En su opinión se cosecha demasiado tarde (con un grado brix muy alto, 30-40ºBx) dando lugar a vinos con demasiado cuerpo, con sabores concentrados en exceso (mora, ciruela negra cocidos) y poco frescor. Muy buenos para la barbacoa texana, pero poco sutiles; difíciles de beber por sí mismos o en platos ligeros.

Cada vez son más los enólogos y viticultores de la zona que recomiendan cosechar con 20-25ºBx que darían lugar a vinos más ligeros y con un mejor balance entre acidez y sensación de dulzor derivado de la concentración de los sabores. Un vino que recordaría más a los vinos del Viejo Mundo, mirando con singular cariño a los vinos italianos. En ese sentido, me cuenta como el que arrima el ascua a su sardina, Zinfandel nos da una versatilidad mayor.

Y es que Zinfandel en California tiene hijos tan dispares como el White Zinfandel y el Red Zinfandel. El llamado White Zinfandel es un vino rosado (¡ahí va la broma!), de cuerpo ligero, con alta acidez, dulce, bajo grado alcohólico (8-10º) y aromas a fresa y cereza dulce. Bien frío es casi un refresco. La fermentación con maceración en las pieles de las uvas se interrumpe con un nivel de azúcar residual aun alto. Posteriormente sin maceración, continúa la fermentación hasta alcanzar el volumen alcohólico deseado y se eliminan las levaduras por filtrado. El resultado es un vino dulce -medio- y con grado alcohólico bajo.

Red Zinfandel es muy distinto. Se trata de un vino tinto, seco, con cuerpo medio y alta acidez, tanino medio y grado alcohólico medio-alto. Generalmente con aromas a frutos negros como mora y cereza negra. Se puede encontrar envejecido en barrica o no. Algunas bodegas, por motivos económicos, le dan un toque de madera sumergiendo duelas o virutas de madera en el vino durante la maduración.

Me habla con admiración de la variedad Viognier. Es otra de sus preferidas, aunque no está entre las más representativas de la zona. Esta variedad aromática no es nueva en Napa y él recuerda como la mezclaban con uvas del Valle de Sacramento para aligerarlas y darles un toque floral al vino resultante.

Tras este día de campo me queda clara la vitalidad vitivinícola del Valle de Napa donde la innovación se mezcla con los gustos del mercado y el turismo.

Washington DC, 30 de julio de 2021

Juan Urbano L de M.

Agregado Agronómico

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